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Este lunes 10 de febrero se cumplen dos años de la reforma laboral aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy, con la que, entre otras medidas, se generalizaba un despido con 20 días por año trabajado de indemnización y se facilitaban los descuelgues de los convenios por parte de las empresas. Un bienio después de aprobada la medida, toca hacer balance.

Ni ha creado empleo, ni ha logrado frenar su destrucción". La reforma sí que ha conseguido "que se incremente el paro, se bajen los salarios un 10% de media y que empeoren las condiciones de trabajo del conjunto de los empleados".

Dos años de reforma laboral Ocupación: El número de personas trabajando en España ha caído un 3,9% entre el último trimestre de 2011 y el último de 2013 (últimos datos disponibles de la Encuesta de Población Activa).

Traducido en personas, hay actualmente 1.049.300 ocupados menos que hace dos años. En este tiempo ha sido especialmente acusada la destrucción de empleo en el colectivo de jóvenes menores de 25 años (descenso del 27,7%) y en el de extranjeros (14,6%). En el otro lado se encuentran los ocupados a tiempo parcial, que en su conjunto se han incrementado un 7,3% desde que el Gobierno aprobó la nueva regulación laboral.

Desempleo: En el otro lado de la balanza está el paro, que si bien también crecía en los años previos a la reforma laboral, desde su implantación se ha cebado especialmente con los empleados menos flexibles. Así, los trabajadores mayores de 55 años han visto como desde febrero de 2012 sus niveles de desempleo se han incrementado un 42,9%, el doble que el conjunto de los asalariados (19,9%). Si hace dos años había 400.000 personas desempleadas y mayores de 55 años, esta cifra actualmente supera los 576.000 individuos. Este aumento casi imparable del desempleo en aquellos colectivos con más dificultades para encontrar otro, unido al deterioro del mercado laboral, han situado los niveles de paro de larga duración en cifras de récord: Seis de cada diez personas sin trabajo llevan al menos un año buscando, y un 39,2% lleva más de dos años sin empleo (en febrero de 2012 este porcentaje era del 27,1% de los parados).

"El paro estructural en España va en aumento", este hecho, unido al deterioro de las prestaciones por desempleo, ha generado un empobrecimiento y un aumento de la desigualdad en la sociedad española.

Prestaciones: A inicios de 2008, siete de cada diez desempleados cobraba una prestación pública. Es la llamada tasa de cobertura, que mide el porcentaje de parados protegidos por el servicio de empleo estatal. A día de hoy esa tasa se ha reducido al 61%, y los sindicatos alertan de un "continuo deterioro" en este sentido. Más de tres millones de españoles no gozan de ningún tipo de prestación.

Contratación: Cada mes se han formalizado 25.000 nuevos contratos indefinidos, lo que no impide que el 92,2% de la contratación siga siendo en condición de temporal, aumentando algo respecto del nivel que antes de la crisis. Es decir, que ninguno de los nuevos contratos parece haber funcionado como revulsivo para la estabilidad laboral.

Bien al contrario, los empresarios están utilizando en la práctica el contrato de apoyo al emprendedor (que en la estadística oficial consta como indefinido) como si de un sustituto temporal se tratara, gracias a que en el periodo de un año permite despedir sin indemnización. ¿Cómo han llegado a esta conclusión? Porque el contrato indefinido de apoyo al emprendedor lleva aparejado un incentivo fiscal a partir del primer año de vigencia. Sin embargo, del total de contrataciones por esta modalidad, en el 85,6% de los casos el empresario no se ha beneficiado de este tipo de ayuda. "De esta forma, las empresas que celebran estos contratos estarían primando un periodo de prueba de un año y la no obligación de mantener el puesto de trabajo durante tres años".

Salarios: Una de las motivaciones no explícitas de la reforma laboral era rebajar los costes salariales. Favorecer la llamada devaluación interna de la economía española (antes del euro, las devaluaciones se hacían con la divisa, pero ahora no es posible) permitiendo a los empresarios forzar a rebajas en los sueldos de los empleados, bajo un paraguas de causas amplio. "El elevado nivel de desempleo y la precariedad en el empleo están provocando, por un lado, una reducción de la renta y de la capacidad adquisitiva y, por otro, importantes desequilibrios en la distribución".

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