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De nuevo Segovia se expresa. Mejor dicho esa parte rancia y caciquil de esta Ciudad vuelve a vestirse con sus peores galas; aquéllos adornos tan denostados y feos que exhiben chulescos y altaneros algunas fuerzas vivas para oprobio de la mayoría y necia placidez de esa minoría que revestida de un rango prepotente y caprichoso acaba, como no puede ser de otra manera, en agresiones a los derechos de terceros y en desprecio a las personas. Así lo que es autoridad se convierte en autoritarismo y lo que se exige como cumplimiento de las normas para todos se convierte en una imposición unilateral hacia las personas, lo que las convierte en víctimas de esa supuesta legitimidad legal.

Todo esto viene a cuento por la situación, grave situación, a la que el Ayuntamiento de Segovia y la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Segovia están sometiendo a RAFAEL GARCÍA MARTÍN, ARTISTA SEGOVIANO de sobra conocido por toda la sociedad local. Un artista de calle que por desarrollar su actividad artística y ejercer sus derechos como ciudadano está sufriendo un insultante tormento por parte de ambas Instituciones. Aquél porque se supone que es quien admite las denuncias relativas a ese eufemismo que se llama Convivencia Ciudadana, ésta por ser quien ha incoado sendos expedientes sancionadores relativos a su actividad en la calle.

Una denuncia data de Junio de 2010, y ha recibido ahora notificación de la incoación del expediente sancionador correspondiente; la otra se refiere a ¡¡Marzo de 2010!! y también la ha recibido ahora, después de la de Junio ¿?. Aquélla se refiere a la falta de licencia municipal para desarrollar su actividad callejera, la cual solicitó y no ha sido contestada por el Ayuntamiento. Ésta, la de Marzo, se refiere a algo relacionado con “una procesión de vigilancia” a la que parece ser que no respetó a su paso. Ambas adolecen de referencias aclaratorias, sobre todo la de Marzo, que le proporcionen argumentos de defensa; lo que le está produciendo una situación de manifiesta indefensión. La denuncia relativa a Junio establece una posible multa de entre ¡¡600,01 € a 30.000,00 €¡!, por el simple hecho de no tener en su poder la licencia o permiso municipal correspondiente. De la otra desconocemos posible cuantía de sanción.

Porque en este lamentable caso además de considerar a la Persona, sus derechos y dignidad, hay que valorar el beneficio y necesidad social de que la Cultura que representa sea vista y considerada como un bien público y común que reconozca a la sociedad en un conjunto de valores y expresiones generales.

Porque el modelo de Arte y Cultura que representa Rafael es totalmente sincero, transparente y cercano a la ciudadanía su consideración debería ser otra muy distinta a la que se le dispensa.

Porque Segovia, que tanto presume de iniciativas llamadas culturales, debería considerar a ésta como lo que es, revestida de una personalidad y espacio suficientes, respetada y querida por la ciudadanía.

Y porque Segovia quiere ser Capital Europea de la Cultura debería reflexionar, valorar y definir qué es Arte y qué es Cultura para quien promueve o apoya tantos eventos culturales oficiales y en especial un acontecimiento con tantas reminiscencias.

Sin querer, o queriendo, tenemos que dirigir la mirada no sólo a la Segovia rancia y pacata sino a esa Ciudad Patrimonio Cultural, sede del tan alabado Titirimundi y, como no, a su deseo y empeño por ser Capital Europea de la Cultura en 2016. Estos antecedentes, y otros ocurridos con él tiempo atrás, no sólo distorsionan sino que contradicen abiertamente tanto las pretensiones futuras como las realidades que ahora mismo son, provocando tal cascada de preguntas que pueden responderse en una sola afirmación: Ni Segovia es lo que parece ni merece otro reconocimiento cultural que no sea el de la crítica y la desconsideración.

Desde CGT y desde mucha, muchísima, gente amiga y reconocida con la actividad de Rafael “El Pelujo”, que está siendo conocedora de este intolerable atropello a las Personas y a la Cultura, condenamos esta impresentable actitud de ambas Instituciones, rechazamos rotundamente los contenidos de ambas denuncias y EXIGIMOS el archivo de los expedientes y que queden sin efecto sus contenidos. La Razón, el Derecho y la Dignidad de todos y de todas así lo demandan.

Segovia, 2 de diciembre de 2010

¡¡ SALUD ¡!

Julio César SANZ POLO

EL SECRETARIO GENERAL DE CGT DE SEGOVIA

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